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As a burst of sensations

por carlos
domingo, 08 de agosto del 2010 a las 04:14

As a burst of sensations

A veces el destino es como una tormenta de arena que no se detiene. Quieres alejarte, pero te persigue. Entonces cambias de dirección pero la tormenta siempre sabe cómo encontrarte.

Una y otra vez juegas a esto, como en un baile con la muerte antes del amanecer. Esta tormenta no es algo que venga de lejos, algo que no tiene que ver contigo. Esta tormenta eres tú, algo dentro de ti.

Asique todo lo que puedes hacer es dar un paso y meterte de lleno en ella. No lo dudes. Te cortará la carne. La gente va a sangrar ahí dentro… y tú también lo harás. Tomarás esa sangre con tus manos, la tuya propia y la de los demás. 

Y una vez que la tormenta se haya ido, no te acordarás de cómo hiciste para sobrevivir. Pero una cosa es cierta: al salir de la tormenta, tu vida nunca volverá a ser la misma.

Reflexiones

por carlos
jueves, 20 de mayo del 2010 a las 04:14
guardado en

Reflexiones

En un marcado contexto histórico bélico y de conflictos no arbitrarios y sí influidos gubernamentalmente, el anhelo de evasión, de palpar un sentimiento tan lejano e inverosímil como la libertad; está más que presente y permanente. La figura del soldado manipulable y casi mecanizado se representa de una manera totalmente distinta en ambas películas, si bien es cierto que ambas no tratan sobre la misma intrahistoria pero sí sobre la misma historia. Los refugios y las prisiones estaban a la orden del día, pues se trataba de una guerra, mas el simple hecho de que a partir de esas edificaciones no existiera otra cosa que autoridad impuesta y coacción al propio derecho humano personal y global de dignidad humana no expresa ni debería servir como referencia hacia lo establecido y otorgado como natural.

El rebelarse contra una guerra, contra la mayor guerra jamás acontecida, era un hecho o una ilusión inimaginable, impalpable. No obstante, en la peculiar y definida visión que otorgan estos dos largometrajes audiovisuales, el repudio ante tanta insolencia, ante tanta injusticia, provoca que se termine desechando el ideal de patriotismo establecido antes de iniciar dicho conflicto y se mire tan solo hacia la individualidad del ser como persona en primer plano, como humano con inquietudes y esperanzas que no se asemejan en nada a una posible muerte por la patria, patria que por otra parte no siempre es defendida por hijos de ella, como es el caso del protagonista de la película “Adiós a las armas”.

La figura de la mujer es totalmente secundaria en primera instancia, apareciendo poco en el visionado de “La gran ilusión”, y quedando relegada a un segundo plano en términos primarios en “Adiós a las armas”. Sin embargo, es en esta segunda composición cuando esa figura de la mujer como simple mecanismo para la permanente presencia intacta y robusta del soldado que sigue el arquetipo de combatiente fiel y entregado rompe con lo establecido y pasa a ocupar un plano totalmente visible y destacado, provocando la locura amorosa de un soldado, el cual no acabará por cumplir sus órdenes, otorgando pues sentimientos e ilusiones ajenas a lo presente en el período que abarca los años 1914 a 1918: La Primera Guerra Mundial. Cabe destacar como a partir de una imagen solitaria y relegada, la cual se plasma como la figura de una enfermera, absorbe la trama y se centra sobre la posibilidad de la toma de decisiones propia y no influida por agentes externos a ella. Por consiguiente, se puede relacionar con el ideal de libertad que mantienen los dos soldados apresados cuando visionan su propia fuga y sus ansias de comenzar una nueva etapa en sus respectivas vidas esclavizadas y corrompidas.

Por una parte posibilita una reflexión sobre el valor de la vida humana en tiempos de guerra, en tiempos de conflictos armados; así como sobre las diferencias sociales e ideológicas que se establecen entre las distintas jerarquías militares y los propios soldados. Por contra, permite hacerse una idea, a partir de un hecho concreto, de la situación general de Europa en aquella época y de las profundas consecuencias que tuvo sobre el devenir del mundo en las tres décadas siguientes el hecho acontecido y experimentado en una época en la que los pocos recursos que existían eran destinados al fortalecimiento de las tropas, dejando a la población con menos de lo necesario para la subsistencia y con una moral irrumpida por el horror y la pérdida de seres humanos.

Y es que, a pesar de la hipocresía reinante y persuasiva que reina en ciertos tiempos históricos, lo sangriento, lo velico, la violencia en general; sacia nuestras ansias de morbo y fascinación propia. Con ello, el hombre es el encargado de matar a sus semejantes, siendo la perfecta máquina de matar, carente de escrúpulos y remordimientos, reinante en la faz de la Tierra. Pueda deberse, quizás, a que nuestro subconsciente no esté tan alejado al de nuestros antepasados históricos. Pueda deberse, tal vez, a que la mentalidad y el talento de los imbéciles sea tan solo el liberarse de las cargas cotidianas regocijándose ene l mal del prójimo. Y es que, aunque pocos acontecimientos fueron tan terribles para el género humano como el conflicto que asolo el cetro de Europa entre 1914 y 1918, el cual dejo una trágica secuela de muerte y destrucción; se trata del recurso más utilizado para la visión de imágenes secuenciales. Se revelan actitudes de preocupación y de indagación, a veces desde un cierto distanciamiento persuasivo didáctico, con respecto a todo lo inquietante y destructivo que reside en la figura del hombre. Se trata de la destrucción por la disciplina al servicio de la defensa en concretos valores como el honor o el patriotismo.

Hoy en día nos podría resultar contraproducente y sorprendente las tendencias autodestructivas que imperan en el seno de la sociedad, pero en aquellos años una parte de la intelectualidad europea se mostró, sin ningún tipo de reparo, belicista, fomentando tal enfrentamiento. Se asemejaría al nihilismo, interpretado en la visión alicaída de Schopenhauer, en la vitalista de Nietzsche o en la emoción que algunos interpretaban dando gracias a Dios por permitirles vivir dicho momento.

Hay, por tanto, un deliberado distanciamiento ideológico o de ideales en el tratamiento de ambos contenidos que otorgan el carácter de reflexión universal sobre el militarismo y el autoritarismo e, incluso, en situaciones relacionadas con el comportamiento del ser humano en circunstancias tan relevantes como la guerra. Teniendo en cuenta todo esto, cabría hacerse la pregunta de si el acontecimiento bélico que sirve de base a las películas podría haberse sustituido por otro sin variar en el trasfondo de las reflexiones y caracterizaciones de los personajes.

Por lo que se refiere a los recursos expresivos, se plasma una renuncia a los elementos truculentos. De hecho, no aparecen cadáveres, enfrentamientos directos, cuerpos mutilados ni ningún tipo de utilización de violencia capaces de impresionar al espectador. Pero esa ausencia de violencia directa que caracteriza al film no significa que el mismo no transmita una sensación de angustia y desolación.

La gran ilusión

por carlos
miércoles, 19 de mayo del 2010 a las 04:04
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La gran ilusión

LA GRAN ILUSIÓN

1.1. Presentación

Es una película dirigida en 1937 por Jean Renoir.  Estuvo censurada por Italia antes de la guerra; en Bélgica ni siquiera se llegó a estrenar y fue nombrada enemiga cinematográfica nº1 por el Ministro de propaganda alemán, Goebbels. En la película actúan Jean Gabin, Dita Parlo, Pierre Fresnay y Erich von Stroheim.

1.2. Visión icónica

La trama se centra sobre una posible huida de dos oficiales franceses apresados tras el derribo de su avión, el aristócrata capitán Boeldieu y el plebeyo teniente Maréchal. Ambos son dos personajes más que confluyen en la paleta de caracteres y temperamentos que se plasman. El contexto de la guerra es apenas mostrado, dejando traslucir la necesidad de un cambio, tanto en lo que a libertad se refiere como de vida y tranquilidad. El hecho de que aparezcan personajes de índole francesa, alemana, inglesa o rusa nos hace recapacitar sobre el progresivo proceso de globalización que se quiere indicar intencionadamente por parte del autor. La llegada a la prisión supone dejar atrás un mundo noble y de diferentes facetas oportunistas, siendo todas ellas eliminadas de raíz al estar bajo la supervisión y piedad del enemigo, del “no aliado”. El hecho de que se quiera esconder todo indicio o argumento a una posible fuga supone una mirada retrospectiva de la efímera posibilidad de libertad que tanto se anhela en tiempos de guerra. La permanente intención de hacer ver ante los ojos de todo el mundo un control totalitario y una superioridad máxima confiere una burla a tales esfuerzos artificiales e irreales. Los protagonistas de dicha historia, mediante su constante actitud y perseverancia ante las injusticias y los límites impuestos, son una representación de la ruptura de fronteras para un posible entendimiento pacífico y/o dialogado.

 

Adiós a las armas

por carlos
martes, 18 de mayo del 2010 a las 04:14
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Adiós a las armas

ADIÓS A LAS ARMAS

1.1. Presentación

Se trata de una novela escrita en 1929 por Ernest Hemingway. En la película actúan Helen Hayes, Gary Cooper y Adolphe Menjou. En 1957 se hizo un remake del mismo nombre con Jennifer Jones, Rock Hudson y Vittorio De Sica y dirigida por Charles Vidor y John Huston.

1.2. Visión icónica

Durante el transcurso de la película, la cual quiere plasmar la intrahistoria de la Primera Guerra Mundial, destaca la figura de varios personajes con una esencia claramente primaria: Frederico Enrico, Catherine Barkley, Rinaldi y Miss Van Campen. En lo que se refiere al primero, cabe destacar que se trata de un teniente del ejército italiano con nacionalidad norteamericana, siendo miembro de la cruz roja de dicho ejercito. Presenta mucha valentía y mucho amor, siendo un personaje sensible y con serios temores a la guerra y a la muerte. Catherine Barkley era la enfermera de los soldados heridos, aunque no persistía en el frente ya que dicha predisposición estaba reservada a los hombres. Poseía una capacidad mental destacable para la toma de decisiones, lo cual no hacia eliminar fuertes rasgos apasionados característicos del amor correspondido con Fred. Su muerte simboliza como la extrema entereza y fortaleza persistente a lo largo de toda la historia es efímera cuando la concatenación de elementos intangibles se apodera de las riendas de su vida. Rinaldi es el amigo de Fred y el que le presenta a Catherine. Al principio trata de evitar su relación por mera despecho pero al ver la situación y las consecuencias de las acciones tomadas recula y finaliza sus impedimentos para que la historia de amor impropia en una época de guerra se materialice. Miss Van Campen es la directora del hospital de americanos en Milán. Siempre poseyó sensaciones contradictorias hacia la figura de Fred y nunca quiso facilitarle su estancia en dicha residencia.

Análisis cinematográfico (ii)

por carlos
lunes, 17 de mayo del 2010 a las 04:14

Análisis cinematográfico (ii)

  1. 1.     TÉCNICA

1.1. Técnicas destacadas

La película tiene momentos en los que una voz en off narra diversos acontecimientos, apareciendo de forma diegética dicha voz al aparecer un familiar de un soldado retransmitiendo varias secuencias. En una escena también se dan rasgos de voz diegética que informan sobre el estado de la guerra a través de la radio. Existen continuos feedbacks de remembers de los propios soldados. Utiliza muchos primeros planos, así como el uso de la cámara en mano. Para crear tensión en el espectador se dan planos oscuros con la silueta de armas a punto de disparar. Los silencios son claros signos de producción de nerviosismo. En una escena, y tras varios disparos y bombardeos, se plasma a pantalla completa la cabeza desmembrada del cuerpo de un soldado. Existe un gran realismo y la imagen provoca repugnancia por momentos y sensación de viveza por instantes.

En Cartas desde Iwo Jima el ambiente creado por un tinte descolorido, donde predominan los tonos grisáceos, salpicados sólo por el rojo de la sangre o la bandera de Japón, nos transporta a ese árido escenario, donde escasea el agua y los nipones se encuentran aislados del mundo. Los recuerdos que el Comandante Tadamichi Kuribayashi tiene de tiempos pasados contrastan con la triste realidad del momento, siendo ricos en colores. Destacan los primeros planos, a veces silenciosos, de los personajes, así como los planos que se realizan desde el punto de vista de los soldados, de tensas escenas como el suicidio con granada de los miembros de un pelotón.

 

1.2. Función de cada elemento técnico

Y, hablando de dirección, Eastwood se luce en las escenas bélicas y en los callados momentos de drama personal. Banderas de nuestros padres no llega a igualar a Salvar al Soldado Ryan, creyendo estar visionándola por momentos (desembarco), pero realiza una labor decorosa al ubicarnos en el campo de batalla, compartiendo la confusión, caos y terror que experimentaron los soldados. En los momentos más íntimos se modera el estilo y el metódico ritmo permite compenetrarse con la situación de los personajes.

En Cartas desde Iwo Jima se da una fotografía filtrada en tonos azulados, como los de la isla volcánica, casi en blanco y negro. El film incorpora un reducido número de flashbacks para reseñar furtivamente el pasado de los protagonistas y de algunos de sus compañeros, siempre en los momentos en los que los personajes recuerdan o escriben cartas a sus seres queridos.

  1. 2.     DATOS DE INTERÉS

2.1. Datos sobre el realizador

-          Breve biografía

El director de ambas películas (Banderas de nuestros padres, Cartas desde Iwo Jima) es el mismo, tratándose de Clint Eastwood Jr. (31 de mayo de 1930, San Francisco, California, Estados Unidos).

Sus padres fueron Clinton Eastwood Sr. y Margaret Ruth Eastwood. []Nació en San Francisco y se crió en Oakland, después de ir de una ciudad a otra con su padre en busca de trabajo durante la Gran Depresión. Éstos no podían permitirse pagarle estudios superiores por lo que, tras acabar los estudios primarios, tuvo que empezar a trabajar en diversas labores como leñador, albañil, pianista, bombero forestal, obrero del metal y muchos otros más.

Cumplió el servicio militar como instructor de natación en Fort Ord. Esto le permitió ahorrar unos dólares con los que pudo pagarse unas clases de arte dramático en Los Angeles College. Cabe destacar que fue fuertemente influenciado por dos amigos que conoció en el campamento militar: David Janssen, que luego fue famoso por su papel como actor en la serie El fugitivo; y Martin Milner, que realizó otra serie titulada La vida de Ritley. Gracias a ellos logró un contrato con la Universal de 76 dólares semanales, garantizadas cuarenta semanas al año de trabajo en sus estudios. En esa época los grandes estudios tenían una política llamada del Star-system, con la que se encargaban de formar y pulir a las futuras estrellas.

En 1954, a los 24 años debutó en una película llamada Revenge of the creature con el director Jack Arnold, repitiendo con él en la película Tarántula. El mismo año trabajó en películas como Francis in the navy o Lady Godiva. Pasó seis años trabajando en televisión, en una serie llamada Rawhide.  Pero su gran salto a la fama fue en 1964 cuando Richard Harrison y James Coburn rechazaron el papel protagonista de Magnificent Stranger de Sergio Leone, rodada en Almería. La película acabó titulándose Por un puñado de dólares.

Con los spaghetti westerns Por un puñado de dólares, La muerte tenía un precio y El bueno, el feo y el malo, Clint Eastwood se embolsó la cifra de 270.000 dólares. En 1968 creó su propia productora, The Malpaso Company (más tarde Malpaso Productions), con la que ha realizado todas sus películas desde entonces.

En 1971, decide dirigir su primera película, The Beguiled: The Story Teller, un documental sobre el rodaje del filme El seductor de Don Siegel, en el cual actuaba el papel principal. Ese mismo año Don Siegel le ofrece el papel que marcará su carrera interpretativa, Harry el sucio, en el que retorna al hombre duro y sin piedad de las anteriores películas, pero convertido en agente de la ley. Más tarde vendría Harry el fuerte, una secuela de la serie.  Reavivando la pobre llama del western, realiza dos películas: Joe Kidd e Infierno de cobardes, su segunda película como director. Por temor a ser encasillado de machista y de fascista, elige interpretar las películas Un botín de 500.000 dólares, Licencia para matar y El fuera de la ley.1

En 1986 entra en la vida política como alcalde por el Partido Republicano, de Carmel, la ciudad donde reside habitualmente y un año después abandona el cargo por la falta de tiempo para realizar sus películas, pero ya como director y actor. Experimentando como director y evolucionando hacia una etapa más creativa realiza varias películas seguidas, interpretadas por el mismo. Destacan Firefox, Impacto súbito, El jinete pálido y El sargento de hierro.

Por su pulido y exitoso trabajo, en 1991 recibe el Premio Irving G. Thalberg a su trayectoria en la gala de entrega de los Premios Oscar. A partir de ese momento dirige una serie de películas que le convertirán en uno de los directores más destacados de los años 90: tras Bird y Cazador blanco, corazón negro; dirige la que algunos consideran su mejor película: Sin perdón, que a la larga se convierte en clásico de los western, que fue galardonada con un Globo de Oro al mejor director y 4 Oscars, entre ellos el de mejor película y mejor director siendo también candidato como mejor actor.

En Un mundo perfecto se dirigió a sí mismo y compartió cartel con uno de los intérpretes de moda en ese momento, Kevin Costner, tras lo cual filmó Los puentes de Madison, donde su calidad interpretativa se reafirma compartiendo cartel con Meryl Streep. Dirige a su propia hija en Medianoche en el jardín del bien y del mal y en el año 2000, junto a los actores Tommy Lee Jones, Donald Sutherland y James Garner; protagoniza y dirige Space Cowboys, segunda película más taquillera de los Estados Unidos ese año. Mystic River, película que dirige en 2003, significa la vuelta de Eastwood al drama. Con esta película consigue seis candidaturas a los premios Oscars, entre ellas mejor película y mejor director, ganando dos premios (al mejor actor y al mejor actor de reparto).

En 2004 dirige y protagoniza, junto a Morgan Freeman, Million Dollar Baby; una excelente película de corte dramático que le hace ganar su segundo premio Oscar como mejor director, además de conseguir el premio a la mejor película. En 2006 vuelve a su faceta como director y dirige dos películas llamadas Banderas de nuestros padres (basada en la novela escrita por uno de los hijos supervivientes de la batalla) y Cartas desde Iwo Jima. La película Cartas desde Iwo Jima cuenta las experiencias de la Batalla de Iwo Jima desde los puntos de vista estadounidense y japonés respectivamente.

En 2008 escribió, dirigió y actuó en Gran Torino, seguido en 2009 de Invictus, estando programada para 2010 Hereafter.

-          Premios

Premios Oscar

  • Ganador del premio al Mejor Director por la película Sin Perdón (1992).
  • Ganador del premio a la Mejor Película por Sin Perdón (1992).
  • Ganador del premio al Mejor Director por la película Million Dollar Baby (2004).
  • Ganador del premio a la Mejor Película por Million Dollar Baby (2004).

Globos de Oro

  • Ganador del premio al Mejor Director por la película Bird (1989).
  • Ganador del premio al Mejor Director por la película Sin Perdón (1993).
  • Ganador del premio al Mejor Director por la película Million Dollar Baby (2005).
  • Ganador del premio a la Mejor Película en lengua no inglesa por Cartas desde Iwo Jima (2007).
  • Ganador del premio al Mejor Director por la película Invictus (2010).

2.2. Datos sobre la distribución del documental (estreno en sala, datos de audiencia)

Banderas de nuestros padres es un relato de la batalla de Iwo Jima, un sangriento episodio de la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico ocurrido en marzo de 1945 que quedó inmortalizado por una foto de unos soldados colocando una bandera norteamericana que hizo historia. En el reparto cuenta con actores como Ryan Phillippe, Jesse Bradford, Adam Beach, Paul Walker, Jamie Bell, Neal McDonough.

El presupuesto inicial con el que contaba dicha película se estima que era de 53 millones de dólares. Así, en su fin de semana de apertura  en Estados Unidos el 22 de octubre de 2006 recaudó un total de 10.245.190 dólares, proyectándose en 1.876 pantallas. En el Reino Unido, el 24 de diciembre de 2006 obtuvo beneficios de 97.765 libras, proyectándose en un total de 150 pantallas.

El montante bruto para el visionado durante fines de semana fue de:

  • Estados Unidos, 22 de octubre de 2006 - 10.245.190 dólares
  • Estados Unidos, 29 de octubre de 2006 - 6.346.856 dólares
  • Estados Unidos, 5 de noviembre de 2006 - 4.419.657 dólares
  • Estados Unidos, 12 de noviembre de 2006 -  2.811.575 dólares
  • Estados Unidos, 19 de noviembre de 2006 – 819.575 dólares
  • Estados Unidos, 24 de noviembre de 2006 – 309.265 dólares
  • Estados Unidos, 3 de diciembre de 2006 – 95.257 dólares
  • Estados Unidos, 10 de diciembre de 2006 – 53.757 dólares
  • Reino Unido, 24 de diciembre de 2006 - 97.765 libras
  • Reino Unido, 31 de diciembre de 2006 - 145.758 libras

El montante bruto para el visionado contabilizado por semanas fue de:

  • Estados Unidos, 22 de octubre de 2006 - 10.245.190 dólares
  • Estados Unidos, 29 de octubre de 2006 - 19.923.069 dólares
  • Estados Unidos, 5 de noviembre de 2006 - 26.550.769 dólares
  • Estados Unidos, 12 de noviembre de 2006 -  30.950.950 dólares
  • Estados Unidos, 19 de noviembre de 2006 – 32.670.358 dólares
  • Estados Unidos, 24 de noviembre de 2006 – 33.306.143 dólares
  • Estados Unidos, 3 de diciembre de 2006 – 33.479.810 dólares
  • Estados Unidos, 10 de diciembre de 2006 – 33.574.332 dólares
  • Reino Unido, 24 de diciembre de 2006 - 97.765 libras
  • Reino Unido, 31 de diciembre de 2006 - 366.722 libras
  • Worldwide (resto del mundo) - 65.900.249 dólares

Cartas desde Iwo Jima está rodada íntegramente en japonés. La película ofrece la versión nipona de la batalla de Iwo Jima considerada como una crítica sobre la guerra y como un valiente e inédito intento de mostrar la otra cara de la contienda. Desde el punto de vista japonés se centra en la resistencia nipona, organizada inteligentemente a través de túneles gracias a la estrategia del general Tadamichi Kuribayashi. En el reparto cuenta con actores como Ken Watanabe, Kazunari Ninomiya, Tsuyoshi Ihara, Ryo Kase, Shido Nakamura.

El presupuesto inicial con el que contaba dicha película se estima que era de 19 millones de dólares. Donde primero se estrenó la película fue en Japón el 10 de diciembre de 2006. Se proyectó en 401 pantallas con una recaudación final de 496.411.111 yenes. Así, en su fin de semana de apertura  en Estados Unidos el 24 de diciembre de 2006 recaudó un total de 122.548 dólares, proyectándose en 5 pantallas. En Italia, el 18 de febrero de 2007 obtuvo beneficios de 161.980 euros, proyectándose en un total de 47 pantallas. En otro país europeo como los Países Bajos se estrenó el 18 de febrero de 2007 en 20 pantallas con una recaudación de 17.200 euros. A su vez, en España obtuvo 310.260 euros el 18 de febrero de 2007, habiendo sido visionada en 68 pantallas.

El montante bruto para el visionado durante fines de semana fue de:

  • Estados Unidos, 24 de diciembre de 2006 - 122.548 dólares
  • Estados Unidos, 31 de diciembre de 2006 - 121.204 dólares
  • Estados Unidos, 7 de enero de 2007 - 79.297 dólares
  • Estados Unidos, 14 de enero de 2007 - 449.962 dólares
  • Estados Unidos, 21 de enero de 2007 - 1.355.466 dólares
  • Estados Unidos, 28 de enero de 2007 - 1.867.326 dólares
  • Estados Unidos, 4 de febrero de 2007 - 1.696.356 dólares
  • Estados Unidos, 11 de febrero de 2007 - 1.729.451 dólares
  • Estados Unidos, 18 de febrero de 2007 - 1.272.397 dólares
  • Estados Unidos, 25 de febrero de 2007 - 707.311 dólares
  • Estados Unidos, 4 de marzo de 2007 - 252.345 dólares
  • Estados Unidos, 11 de marzo de 2007 - 100.167 dólares
  • Estados Unidos, 18 de marzo de 2007 - 34.635 dólares
  • Estados Unidos, 22 de abril de 2007 - 5.253 dólares
  • Estados Unidos, 1 de abril de 2007 - 7.458 dólares
  • Japón, 10 de diciembre de 2006 - 496.411.111 yenes
  • Japón, 17 de diciembre de 2006 - 370.584.409 yenes
  • Japón, 24 de diciembre de 2006 - 305.750.177 yenes
  • Japón, 31 de diciembre de 2006 - 169.612.396 yenes
  • Japón, 7 de enero de 2007 - 251.437.501 yenes
  •  Japón, 14 de enero de 2007 - 151.948.940 yenes
  •  Japón, 21 de enero de 2007 - 133.080.688 yenes
  • Japón, 28 de enero de 2007 - 101.827.196 yenes
  • Japón, 4 de febrero de 2007 - 55.795.683 yenes
  • Japón, 15 de abril de 2007 - 265.809 yenes
  • Italia, 18 de febrero de 2007 - 161.980
  • Italia, 25 de febrero de 2007 - 140.134 euros
  • Italia, 4 de marzo de 2007 - 67.510 euros
  • Italia, 11 de marzo de 2007 - 59.250 euros
  • España, 18 de febrero de 2007 - 310.260 euros
  • Países Bajos, 18 de febrero de 2007 - 17.200 euros

El montante bruto para el visionado contabilizado por semanas fue de:

  • Estados Unidos, 24 de diciembre de 2006 - 162.293 dólares
  • Estados Unidos, 31 de diciembre de 2006 - 349.641 dólares
  • Estados Unidos, 7 de enero de 2007 - 472.372 dólares
  • Estados Unidos, 14 de enero de 2007 - 958.923 dólares
  • Estados Unidos, 21 de enero de 2007 - 2.442.552 dólares
  • Estados Unidos, 28 de enero de 2007 - 5.072.065 dólares
  • Estados Unidos, 4 de febrero de 2007 - 7.478.563 dólares
  • Estados Unidos, 11 de febrero de 2007 - 9.935.921 dólares
  • Estados Unidos, 18 de febrero de 2007 - 11.811.634 dólares
  • Estados Unidos, 25 de febrero de 2007 - 12.834.854 dólares
  • Estados Unidos, 4 de marzo de 2007 - 13.328.600 dólares
  • Estados Unidos, 11 de marzo de 2007 - 13.521.691 dólares
  • Estados Unidos, 18 de marzo de 2007 - 13.602.578 dólares
  • Estados Unidos, 1 de abril de 2007 - 13.660.616 dólares
  • Estados Unidos, 22 de abril de 2007 - 13.753.931 dólares
  • Japón, 10 de diciembre de 2006 - 496.411.111 yenes
  • Japón, 17 de diciembre de 2006 - 1.427.575.169 yenes
  • Japón, 24 de diciembre de 2006 - 2.075.086.660 yenes
  • Japón, 31 de diciembre de 2006 - 2.609.676.867 yenes
  • Japón, 7 de enero de 2007 - 3.558.561.966 yenes
  • Japón, 14 de enero de 2007 - 3.977.937.592 yenes
  • Japón, 28 de enero de 2007 - 4.574.398.561 yenes
  • Japón, 21 de enero de 2007 - 4.304.676.923 yenes
  • Japón, 4 de febrero de 2007 - 4.789.543.581 yenes
  • Japón, 15 de abril de 2007 - 5.119.459.790 yenes
  • Italia, 18 de febrero de 2007 - 161.980 euros
  • Italia, 25 de febrero de 2007 - 373.525 euros
  • Italia, 4 de marzo de 2007 - 489.230 euros
  • Italia, 11 de marzo 2007 - 581.466 euros
  • Países Bajos, 18 de febrero de 2007 - 17.200 euros
  • España, 18 de febrero de 2007 - 310.260 euros

2.3. Repercusión social

Banderas de nuestros padres obtuvo las nominaciones en los Oscar (2006) a Mejor sonido y efectos sonoros y al Globo de Oro (2006) al Mejor director: Clint Eastwood.

Las críticas, por norma general, fueron positivas:

-          Peter Travers. Rolling Stone

"Una película de impresionante poderío y abrasadora provocación.”

-          Richard Corliss. Time

"Clint Eastwood ha creado un atrevido y meticuloso film épico. (...) Eastwood coreografía sus batallas con una brutal viveza que iguala a los mejores momentos de Saving Private Ryan y Black Hawk Down. (...) Un relato compasivo y con moraleja.”

-          David Ansen. Newsweek

"Dura, inteligente, dolorosamente triste (...) Un film épico al tiempo crudo y contemplativo, no es ni una película de guerra patriotera ni desacreditadora."

-          Carlos Boyero. Diario El Mundo

"Esperaba el paraíso, tratándose de Eastwood, pero me quedo a medias. El desembarco en la playa de Iwo Jima me recuerda al de Salvar al soldado Ryan, me suena a déjà vu. Me parece valiente y oportuna la visión de Eastwood (...) Su amargura es necesaria. Pero no es la obra maestra que yo esperaba."

-          E. Rodríguez Marchante. Diario ABC

"Una reflexión muy profunda sobre por qué se ganan o se pierden las guerras (...) narrada de modo extremadamente fino (...) filmada con grandeza clásica. (...)”

-          M. Á. Bastenier. Diario El País

"Eastwood (...) es sabia y discretamente manipulador. Nos cuenta una historia de antihéroes en clave de épica heroica."

-          Marcos Rebollo. Cinemanía

"El desembarco resulta casi calcado (¡incluso más espectacular!) al de Normandía de 'Salvar al soldado Ryan' (...) guión modélico, aunque algo reiterativo, (...) una efectiva exploración de los mecanismos que definen nuestra sociedad enferma (...)”

Cartas desde Iwo Jima ganó el Oscar (2006) a Mejor sonido, teniendo también cuatro nominaciones más, incluyendo la de Mejor película y Mejor director. Ganador del Globo de Oro (2006) a la Mejor Película en lengua no inglesa, agrupando a su vez dos nominaciones más. En el mismo año ganó el National Board of Review a la Mejor película.

Las críticas, por norma general, fueron positivas:

-          Peter Travers. Rolling Stone

“Calidad desde el primer fotograma hasta el último, un filme bélico que tiene casi un tono poético (...) Se graba en la memoria esforzándose por los pequeños detalles. El resultado es único e inolvidable. (...)“

-          A. O. Scott. The New York Times

"La mejor película americana (y japonesa) del año"

-          Carlos Boyero. Diario El Mundo

"Comprensiva, terrible y veraz. (...) Eastwood nos contagia con magnífico lenguaje sus anhelos y su desesperación, su terror y su pena, su durísima cotidianeidad antes de que estalle el Apocalipsis."

-          E. Rodríguez Marchante. Diario ABC

"Otra bandera, pero la misma batalla y los mismos padres. (...) Eastwood ha recogido hasta las últimas gotas del alma japonesa en varios personajes magníficos (...)."

-           M. Á. Bastenier. Diario El País

"Cuando los japoneses son seres humanos (...) ¿Será el Globo de Oro, con que han recompensado a Eastwood, una tardía muestra de contricción por todo el cine bélico de la posguerra norteamericana?"

Análisis cinematográfico

por carlos
domingo, 16 de mayo del 2010 a las 04:14

Análisis cinematográfico

  1. 1.     TEMA

1.1. Interés y novedad del tema

La Segunda Guerra Mundial. Uno de los acontecimientos más relevantes en nuestra historia y uno de los temas más recurrentes a la hora de la realización cinematográfica con tintes bélicos. Quizá encontremos una razón de ello por la relación que existe entre la mayor industria audiovisual del mundo (Hollywood) y el país que terminó ganando dicha guerra (Estados Unidos). Bien es cierto que en el mencionado país el espíritu de patriotismo y de fidelidad a una bandera es tan palpable como presente, atribuyendo a tal razón el que gran parte del montaje cinematográfico estadounidenses recurra a la Segunda Guerra Mundial. Y existiendo tal variedad de películas comunes en cuanto a su tipología, prevalece la opción de crítica acorde a semejantes hechos. ¿O no?

Si se observa la producción norteamericana en la última década, se vislumbra cómo se han realizado, publicado y comercializado varias películas que retratan distintas tipologías y actitudes (que no aptitudes) de los marines del ejército de los Estados Unidos de América, todo ello debido a la situación reinante de intervencionismo que llevan a cabo en países de Oriente Medio. Películas como Jarhead, Black Hawk Down, Tres Reyes, Green Zone, The Hurt Locker… relatan y plasman la vida de los soldados, los temores de los soldados, la incapacidad de los soldados. Sí cabe destacar que en el catálogo de películas expuesto existen diferentes versiones o visiones de lo que se denomina a un conflicto bélico como guerra; pero, no obstante, todas las visiones radican en un patriotismo tal que no se establece como natural ni real la perspectiva del bando contrario, la otra cara de la guerra. Quizá la postura de los iraquíes no venda en exceso en Hollywood…

Aún así, existen antecedentes o prerrogativas instituidas para tal mención que claudican en un doble fondo de sentido y de intuición, como se da en Hermanos de Sangre (serie de 10 capítulos que narra lo ocurrido en la Segunda Guerra Mundial por parte del bando norteamericano en las maniobras realizadas en Europa) y en la actual The Pacific (serie de 10 capítulos que narra lo ocurrido en la Segunda Guerra Mundial por parte del bando norteamericano en las maniobras cosechadas en el Pacífico). Y como he mencionado, radicando ahí el verdadero interés del visionado de Banderas de nuestros padres y Cartas desde Iwo Jima, nada procedente de Norteamérica plasma la visión del bando japonés, excepto lo anterior. Terror y pena, asco y repulsión; la guerra que un día, contrastó a una nación.

Cartas desde Iwo Jima, desde el punto de vista japonés, se centra en la resistencia nipona, organizada a través de túneles gracias a la estrategia del general Tadamichi Kuribayashi (Ken Watanabe).

En este film Clint Eastwood retrata la visión japonesa del ataque a Iwo Jima, a partir de las cartas que escribieron varios solados nipones desenterradas años después. Narra de una forma poética el paraje humanitario de la ofensiva, combinando con elegancia las turbes y emociones de los solados.

Las reacciones de los oficiales y los soldados cara a la táctica preparada por el Comandante trazan no únicamente el carácter de cada uno, sino que brindan una representación de la cultura nipona y de los valores sobre los que ésta se mantiene. Las decisiones de muchos de los personajes se ven afectadas por estos valores inculcados, pero se muestra también que ante lo dramático de la situación algunos se plantean el devenir de sus actos y el sentido de su existencia.

Sin embargo, no hay que olvidar que es una película realizada por un norteamericano y enfocada para que la visionen sus conciudadanos y después el resto del mundo. No es enteramente un enfoque japonés.

1.2. Significados implícitos y explícitos

Banderas de nuestros padres no es una película bélica al uso. Aunque incluye escenas que plasman un acontecimiento central de la Segunda Guerra Mundial, la finalidad del director Clint Eastwood fue crear un tributo a vetustos representantes norteamericanos; a la vez que inspecciona los eventos que rodearon a los supuestos héroes de Iwo Jima, soldados honrados por la imagen en la cual izan la bandera norteamericana en dicha isla japonesa.

La visión contempla un rastro devastador de la masacre belicosa, el grito de enfermero corta sus pensamientos. Ir hacia una voz o hacia la otra, salvar a uno o salvar a otro, morir o dejar morir. La impotencia es clarividente, su hazaña consistía en curar, no en aniquilar. Enfermero… Y en el ocaso de la vida, ese grito retumba en su cabeza, no le deja dormir, le obsesiona.

Con la imagen adecuada puedes ganar o perder una guerra. No tiene sentido ser un héroe si no lo pareces.

Curiosamente el enfermero es el que más se juega la vida al tener que recorrer el campo de batalla para poder sanar a los heridos. E incluso mata, para poder dar vida: paradojas bélicas. Uno agoniza, el otro yace muerto; la separación reinante, escasos centímetros. La figura del enfermero es crucial a lo largo de la narración. Así se plasma cuando el jefe de pelotón le recomienda a uno que trate de evitar que se le pueda ver el maletín porque existen francotiradores cuya misión es dispararles, pues si se mata a un enfermero mueren doce soldados más por falta de recursos.

Y aunque digan que nunca los dejarán atrás, el grito de hombre al agua es sinónimo de una cifra más de fallecidos. La correspondiente carta a sus familiares de que murió por su patria será, indudablemente, sellada y tramitada. Cuando se les promete que volverá con su madre, se miente a la mitad, el deber es no mentir a la otra mitad. Se les pone música para tratar de aliviarlos, de hacerles sentir próximos a su territorio, mas cuando se emite el mensaje de una señorita que les exhorta para que se acuerden de sus familiares y de su novia, a modo de incitación para el día venidero, no hace otra cosa más que paralizarlos y reflexionar sobre por qué están ahí, sobre si volverán a casa.

La secuencia de la recreación del izado en el campo de beisbol retrata el sinsentido. A la vuelta todo el mundo les trata bien. Les dan las octavillas para que la gente compre bonos de estado. Se les trata como mercancía comercial con el único fin de conseguir dinero para la guerra.  En el discurso en la quinta avenida de New York, ante la mirada del monumento de la fotografía, John 'Doc' Bradley (un sanitario de la Marina), Ira Hayes (un tímido nativo americano), y Rene Gagnon (un soldado mensajero que evitó disparar su arma); son presentados como los héroes de Iwo Jima. Tras clamar por la compra de bonos para que los refuerzos militares y los recursos armamentísticos no se vean diezmados, Rene Gagnon clama que ellos no son héroes, que sólo izaron una bandera y que fueron varios los que salen en la fotografía porque la bandera pesaba demasiado. Los verdaderos héroes son los que murieron en la isla.

La fotografía, el monumento… la fresa deslizándose por el helado que reconfiguraba la imagen significa lo vivido, la sangre derramada, la mentira de la que son partícipes. La secuencia siguiente a dicha imagen es la del campo de batalla lleno de heridos, muertos, soldados exhaustos, sueños rotos, maquinaria pesada destrozada, recuerdos anhelados, sufrimiento y crueldad. Cuando los tres “héroes” hablan con las madres de los fallecidos se palpa como llegan a sentirse inútiles, impostores, usurpadores. Incluso uno de ellos, Ira Hayes, el más resignado con la situación y el más asqueado por ello, se refugia en la bebida como modo de salvación, como método de aislación.

En  Cartas desde Iwo Jima  lass regresiones al pasado de Tadamichi recuerda ncómo estrechó la mano y se sentó a la mesa de los mismos comandantes americanos que ahora están destruyendo a sus hombres. Sus cordiales relaciones con los americanos y la crudeza de la realidad actual suponen un conflicto interno para el personaje, que arrastra hasta el final. Una pistola que los americanos le regalan en aquel encuentro y que él lleva siempre encima se convierte en un símbolo de ironía.

En la película apreciamos la verborragia japonesa en relación al honor de pertenecer a una nación con vocación imperial, vemos los suicidios de estos kamikazes morales que prefieren la aniquilación antes que la captura, y escuchamos las ordenes de los oficiales para con sus subordinados, eso de que “ni se les ocurra volver”. ¿Que es lo que implica todo esto? La muerte es una imposición que se presenta como incuestionable, es el único regreso posible para los soldados, el único camino que los devolverá a su familia y amigos. Sin detenerse más de lo necesario en la madre patria ni en continuos enfrentamientos con el bando opuesto aporta dosis de escaramuzas y recuerdos de un pasado irrecuperable.

1.3. Impacto en el espectador

Con la economía al borde de la bancarrota, el gobierno de los Estados Unidos decidió aprovechar la famosa imagen para vender bonos de guerra y financiar la continuación del conflicto, de modo que los sencillos soldados que aparecen (o no) en la foto se convirtieron rápidamente en títeres del sistema y héroes involuntarios que no sólo resentían la atención que generaban (y que no creían merecer), sino que consideraban al aparato propagandístico como un ejercicio de mal gusto que manchaba la memoria de los demás soldados que participaron en esa célebre batalla. Así, se muestra la indecisión de los personajes entre cumplir su deber patriótico y traicionar el honor de los caídos.

Banderas de nuestros padres se abstiene de tomar posiciones ideológicas, prefiriendo centrarse en las personas y no en sus posturas políticas. Aunque podrían asignar papeles de héroes y villanos, la dualidad moral de las circunstancias resalta, y el espectador saca sus conclusiones.  Muestra con imparcial claridad un pasaje simultáneamente doloroso y triunfal de la Segunda Guerra Mundial.

1.4. Argumentos que se aportan

Hay muchos imbéciles que se creen que saben lo que es la guerra, sobre todo aquellos que no han estado en una. Buenos y malos, héroes y villanos, de eso siempre hay. Muchos de los que allí estuvieron nunca hablan de lo ocurrido, quizás porque intentan olvidarlo. Desde luego, no se consideran unos héroes. Se decía que murieron por su patria, pero no se sabe si fue realmente así. Y es que hay que dar un sentido a la guerra utilizando bellas palabras.

Todos los que vieron aquella foto pensaron que levantar la bandera era sinónimo de victoria. Es lo único que les interesaba: la victoria. A las pocas semanas de sacar esa foto, la mitad de los que salían en ella ya estaban muertos. Pero de alguna manera formar parte de aquello significaba algo. Al ver la foto podías creer que su sacrificio no había sido en balde.

Nadie se dio cuenta de que ponían una segunda bandera. Todo el mundo vio la maldita foto y se inventó su propia historia, sabían lo que habían hecho y lo que no habían hecho. Con todos tus amigos muriendo es difícil aceptar que te llamen héroe por salvarle la vida a alguien, pero por levantar un palo…

La gente vio aquella foto y creyó que se había derrotado a los japoneses. Ojalá. Estaban acorralados: morteros, cañones, ametralladoras. Les disparaban desde todas direcciones y se oía a alguien gritar: enfermero herido… Le chorreaba sangre del cuello y se hacía todo lo que podía. El enfermero sabía lo que eso significaba: un tiro en el cuello. Sabe que se muere, está claro. Pero aún así, con su mirada suplica que le salven la vida. Pero no se puede.  Los veteranos que cuentan que les hirieron pero que no quisieron dejar a sus compañeros, suelen ser unos mentirosos. Aprovechan cualquier excusa para salir de allí, pero a veces pasa. Se tiene la sensación de que se falla. Ya estaban hartos, pero no querían dejarlos.

Tal vez los héroes no existen. Los héroes son algo que creamos, algo que necesitamos, es nuestra forma de comprender lo que resulta casi incomprensible. ¿Cómo puede alguien sacrificarse tanto por los demás? Pero para aquellos hombres, los riesgos que asumieron, las heridas que sufrieron, fueron por sus compañeros. Quizás lucharan por su patria, pero murieron por sus amigos, por aquellos que estaban allí, luchando a su lado. Y si de verdad se quiere honrar a aquellos hombres, se tendría que recordarlos tal y como eran en realidad.

Mucho menos discursiva que su antecesora, Cartas desde Iwo Jima es más oscura, reflexiva e indirecta. Desarrolla un análisis de la manipulación psicológica que remite tanto a la vida interna de los personajes como a la influencia propagandística externa, ya sea del gobierno central y/ o de los medios masivos de comunicación. En esto juega un papel primordial la concepción japonesa del honor y los destructivos mecanismos para salvaguardarlo frente a la mínima posibilidad de una derrota ante el enemigo.

 

  1. 2.     ESTRUCTURA NARRATIVA

2.1. Forma de exponer el tema

La película de Banderas de nuestros padres comienza con el despertar de un soldado, ya en edad de vejez, tras recordar el campo de batalla que vislumbró en su estancia en la Segunda Guerra Mundial.

La estructura narrativa, los saltos de tiempo y espacio, el deseo de hacer cine documental debido a  las fotografías reales de la toma de Iwo Jima, el parecido de los actores con los soldados de verdad que interpretan, el mimo de la puesta en escena, desde el color de la tierra a los detalles de vendas, correajes; hacen que la crítica sobre ella sea más elevada y la película resulte mucho más real. El guión intenta hacer un homenaje a los seis soldados que levantaron la bandera las dos veces, y sólo lo realiza con tres de ellos, los supervivientes, para al final mostrar interés por la figura del soldado indio Ira Hayes.

Eastwood no escatima escenas de dureza, pero no en el campo de batalla, sino en las escenas de vida cotidiana: la familia del verdadero soldado que iza la bandera y es ignorado a perpetuidad en la foto y los homenajes; el encuentro con la otra madre y el llanto del indio en sus brazos; el racismo latente (en aquella época los indios ni siquiera tenían derecho a voto) y el alcohol como remedio; y, sobre todo, una vez terminada la guerra, la vuelta a la mediocridad de la vida para unos personajes que nunca fueron héroes y que tienen que sufrir en carnes la ignorancia y el alejamiento.

Como aspecto llamativamente negativo resalta que hasta bien entrado el film no sabes si el director te está hablando de la historia de la bandera, con sus héroes creados, de la batalla en sí o de las consecuencias en los EEUU de la misma. Sólo al final se sabe el porqué de lo anterior.

Cartas desde Iwo Jima se decanta por presentar un montaje más lineal. No es por ello menos discursivo en sus planteamientos antibelicistas y en la presencia siempre recurrente de la memoria de los que cayeron en la isla (esta vez desde las cartas que inútilmente se esforzaron por mandar a sus familias). Posee el fin de desarticular cualquier ideología que conduzca a perpetuar la versión manida del héroe de guerra, y a su vez redimensionar la verdadera entidad de la heroicidad, las más de las veces involuntaria y casual, del soldado.

Narra dos historias en forma paralela. Por un lado están los conflictos que se generan entre los oficiales japoneses por la designación del General Tadamichi Kuribayashi (Ken Watanabe) como comandante de la isla. Los choques se producen por las poco tradicionales  decisiones logísticas del General, novedosas para la época, en lo que hace a la defensa del lugar. Específicamente, la construcción de túneles a lo largo del Monte Suribachi y la orden dirigida a sus subordinados de no autoinmolarse cuando se considere perdido o no alcanzado el objetivo bélico prefijado. Por el otro lado tenemos las penurias que deben atravesar los soldados japoneses a raíz de las enfermedades, las inclemencias del tiempo, la escasez general, sus propios superiores inmediatos y los enemigos norteamericanos. Todo esto haciendo eje en el pobre Saigo (Kazunari Ninomiya), un panadero convertido por la fuerza en soldado y obligado a abandonar a su familia. Ambos hombres se irán encontrando en diferentes ocasiones a lo largo de esta pesadilla carente de sentido llamada guerra.

2.2. Análisis y protagonismo de los actores

Ira Hayes, el soldado indio, se niega a volver a Estados Unidos, niega su participación en la fotografía famosa. Es el encargado de plasmar la repugna hacia lo popular de la hazaña, hacia el montaje de la hazaña. Lo expresa abiertamente y es el único que intenta no vivir en una mentira. Se arrepiente de ocupar ese lugar, vomita por lo que vive, reflexiona por qué están ahí, así. El trastorno que sufre se ve reflejado en la escena en la que se enfrenta a los policías totalmente borracho. En consecuencia, éste vuelve a la guerra para luchar junto a su unidad. Intentó seguir con su vida y olvidarlo todo. Pero la vida tenía otros planes para él. Acabó trabajando en campos de agricultura y siendo reclamo para los turistas. Siempre salía en las noticias. Un buen día se fue. Recorrió 2.000 km a pie y haciendo autostop desde Arizona hasta Texas.

Rene Gagnon (un soldado mensajero que evitó disparar su arma), disfrutó del momento y se sentía cómodo con la oportunidad que le brindaban. Acaparaba los focos de los periodistas y su vida era relatada con detalle por los tabloides. Se casó con su novia de antes de la guerra. Intentó aprovecharse de las ofertas que había recibido en la gira de los bonos. Pero era un héroe pasado de moda. Incluso solicitó un puesto en la comisaría local: dijeron que no estaba cualificado. Pasó toda su vida como conserje.

John 'Doc' Bradley (un sanitario de la Marina), tras ser operado regresó a Estados Unidos. Para entonces, la guerra ya había finalizado y lo primero que hizo al llegar fue pedirle matrimonio a su novia. Compró un negocio de funeraria y se dedicó a cuidar de su familia.

La última vez que se vieron todos fue en la inauguración del monumento a los marines.

En Cartas desde Iwo Jima es sugerente la historia del expolicía militar Shimizu, que como Saigo no resiste los problemas que fabrica todo conflicto bélico. Shimizu es incapaz de matar al perro y menos a un ser humano. Por su parte, el personaje del estricto teniente Ito se revela como un patético esperpento del coraje marcial, para quien si su destino es inmolarse a mayor gloria del emperador, será el mismo destino quien le rehúya y desprecie su sacrificio.

El general Kuribayashi y el  barón Nishi hacen de cómplices del espectador occidental con los que poder identificar sus valores y a su vez acercarse a los conflictos propios de los personajes japoneses. Por su parte, el asustado panadero, Saigo, sirve de hilo conductor de toda la trama, con el que identificar el desarraigo que produce sobre los seres humanos toda guerra y la necesidad de vivir que alienta en quienes la padecen, y a su vez será la mano inocente que hará posible que las cartas enterradas por el tiempo y el olvido histórico sean recuperadas para que no olvidemos que tras el horror vivido sólo quedan esos fragmentos cotidianos a modo de deseos que rellenan nuestra vida.

 

 

2.3. Grado de clausura al final

El final de Banderas de nuestros padres se asemeja a tantas otras películas o series norteamericanas en las que se utilizan los tramos concluyentes para explicar la vida que tuvieron los protagonistas fuera de la guerra. El que Steven Spielberg sea un productor de la película puede explicar la similitud con Hermanos de Sangre (y supongo que en The Pacific, recién estrenada) en cuanto al final se refiere. El fondo de la cuestión se asemeja también a The Hurt Locker, donde el protagonista se da cuenta de que no vale para otra cosa más que para desactivar bombas, siendo parte importante de la humanidad y sintiéndose realizado por ello, pues es casi el único encargado de dicha tarea.

El denominador común que se vislumbra es que los soldados que han sido enrolados para la batalla no poseen estudios, ni recursos económicos (pues si no habrían permanecido en Estados Unidos), ni formación militar en la mayoría de los casos. La vuelta a casa siempre es dura, y más al ver que no posees nada, que tu vida se ve estancada en la parsimonia por la imposibilidad de encontrar trabajo, en la desesperación. Se da a entender como hay un cierto resentimiento por la guerra, una sensación de vacío sentimental y de valor humano. El sentirse renegado, inválido para llevar una vida tranquila y acorde al sueño americano; provoca que, como en el caso de Ira Hayes, la gente se refugie en la bebida, vague por la vida sin ninguna aspiración y termine olvidada por su pasado y muerta por su presente.

Light in the darkness

por carlos
domingo, 02 de mayo del 2010 a las 04:14
guardado en

Light in the darkness

El pánico es como una caja de cerillas. Todos tus miedos están ahí dentro. Cada uno con una cabeza de fósforo roja y si de repente uno de ellos prende todos los demás arden inevitablemente.  Así que sólo hay una forma de que la hoguera del pánico no te lleve por delante, y es: separar las cerillas. Desgranar los miedos, y apagarlos… uno a uno. Porque los miedos se alimentan de lo desconocido, de la falta de verdad. Y para descubrir la verdad uno sólo necesita clarividencia.  Así empecé a buscarla, tirando de cabos sueltos… como una carta de tarot.

-          ¿Qué quieres saber?

-          La verdad

¿estética?

por carlos
miércoles, 28 de abril del 2010 a las 04:14
guardado en

¿estética?

En otras palabras, se le infectó un piercing que se había hecho en la lengua, y la infección le pasó al cerebro. Luego le abrieron la cabeza para llegar a él, y después cogieron el trozo de cráneo que le había quitado y se lo implantaron bajo la piel del abdomen para mantenerlo vivo mientras esperaban a ver si le volvía la infección. Llamar intervención estética a un piercing en la lengua es un poco elástico, habida cuenta de que no se lo ha hecho para estar más guapa. Se lo ha hecho porque está tan falta de cariño que no duda en causarse un grave perjuicio a sí misma para anunciar lo bien que chupa la polla.

Joder, pienso: sí que estoy de mala leche.

A la gente le pasan las peores, las más increíbles putadas.

 

                    Burlando a la parca, Josh Bazell

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Buen relato, aunque algo complicado según mi modestia opinión. De todas formas suerte.Un saludo ......(09 ene)
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Woww; que realidad mas evidente, so de lor errores se aprenden y te hacen mas fuerte, *=)......(08 ene)

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