Ilusiones y realidad
Soñando despierto. Acción presente en todos nosotros. Acción puramente humana, puramente deseada. La mente del ser humano es uno de los conceptos que más problemas da para su investigación y que mas satisfacción y admiración otorga a os que la investigan. Y me ciño solo al conjunto, al todo, no al funcionamiento ni a la composición, pues ese sería otro tema a tratar. ¿A quién no le han contado de pequeño el cuento de la lechera? Soñar, soñar, y soñar; para después olvidar la realidad y truncar nuestros sueños. En muchos ámbitos de la vida se hace un llamamiento a la cautela, al día a día, pero una vez más, la mente del ser humano reacciona y nos inunda nuestros pensamientos con: ¿y si yo...? teniendo en cuenta que la realidad es el presente, lo palpable, no cabe duda de que hay realidad próximas, alcanzables; y por el contrario, al no estar presentes, no son realidades. ¿O sí? Cuando una persona se pone a pensar en sus posibilidades, en por ejemplo, un proyecto ambicioso, lo coherente es soñar, es vislumbrar despierto lo que podría llegar, basándose en condiciones erales y existentes que darían lugar a sus sueños, pero... no son realidades. Algunos entendidos en la materia afirman que los sueños son ilusiones, y que en ciertas ocasiones el hombre se da cuenta de haber vivido la misma situación con anterioridad, llamándose a este fenómeno déjà vu. Muy bien, pero por consiguiente, esa persona que sueña que su proyecto ambicioso le reporte vibraciones y categorías positivas viviría un déjà vu si posteriormente obtuviera lo soñado; obteniendo ahí una controversia moral sobre lo soñado, y lo real; produciéndose ambas virtudes, y llevando al ser humano a volver a maravillarse de la mente humana, el único espacio por conquistar.



