Redes sociales (1)
Viviendo en tiempos de una (palpable) globalización, tanto económica, como social, como tecnológica; surge un fenómeno social electrónico configurado como un modo de mejorar las relaciones humanas existentes en nuestra sociedad bajo el nombre de redes sociales. La expansión progresiva de Internet, junto con los continuos avances tecnológicos y las aportaciones de los propios usuarios, está permitiendo que la comunicación supere barreras geográficas. Según un estudio realizado por las consultoras Xperience Consulting y Findasense, el 83% de los jóvenes españoles tiene registrado un perfil personal en al menos una de ellas.
Si tuviéramos que buscar un símbolo del impacto transformador de la red, el “efecto Obama”, entendido desde claves tecnológicas, sería un buen ejemplo. Su histórica elección es la muestra del éxito de las redes sociales como Facebook y Twitter, proporcionando a su campaña el seguimiento de millones de simpatizantes, de millones de jóvenes votantes.
Obviamente, esta posibilidad favorece a las interrelaciones entre los seres humanos pero, ¿qué efectos produce sobre nuestra sociedad? Aportes recientes de la teoría del capital social dan cuenta de que estas redes no siempre implican beneficios para los que las utilizan. Su uso, aparte de generar adicción, posee unas consecuencias que pueden afectar a grandes grupos de la población real. Este uso no conoce límites de edad, de raza, de religión, por lo que está al alcance de cualquier persona.



